Estaba viendo Sakamoto Days el otro día, como debe ser, riéndome con las ocurrencias de un ex-asesino legendario que ahora usa su habilidades sobrehumanas para administrar su tienda de conveniencia con una precisión mortal. Y en medio de un combate donde Sakamoto usa una barra de pan como arma contundente contra un tipo que esquiva balas, me di cuenta de algo: esta serie no juega con las mismas reglas que otras.
O mejor dicho, juega con una regla única y fundamental: "Cállate y disfruta del viaje".
En términos más finos, estamos hablando de la Suspensión de la Incredulidad: ese pacto no escrito entre el creador y el público donde nosotros aceptamos creernos lo imposible a cambio de pasar un buen rato. Pero Sakamoto Days no solo pide esta suspensión; la estira, la retuerce y la usa para hacer un nudo corredizo con el que sostener la trama.
¿Qué Carajos es la "Suspensión de la Incredulidad"?
| Samuel Taylor Coleridge |
Acuñado por el poeta Samuel Taylor Coleridge en 1817, el concepto se refiere a la voluntad del público de aceptar premisas inverosímiles para poder involucrarse en una historia. No es que seamos tontos; es que activamos un "modo cine" en nuestro cerebro donde dejamos de lado el escepticismo para que la magia narrativa funcione. El concepto deriva de la ciencia Poética creada por Aristóteles, donde postula que "para convencer es mejor una mentira creíble que una verdad increíble".
Todos lo hacemos:
- Aceptamos que un hombre traumatizado y millonario que se disfraza de murciélago puede limpiar el crimen de una ciudad.
- Tragamos con que una familia de espías con identidades secretas pueda vivir junta sin descubrirse... por un buen tiempo.
- Y, sí, entonces debemos creernos que un hombre puede parar un avión con una mano.
El truco está en cómo se nos pide que suspendamos nuestra incredulidad. Y ahí es donde Sakamoto Days se sale del molde... y donde también se separa de otros exponentes del género como John Wick o Spy x Family.
Sakamoto Days: El Arte de la Exageración Absurda
El universo de Sakamoto Days se basa en una idea simple: llevar las habilidades humanas al extremo más ridículo posible, pero sin llamarlas "superpoderes". Es la lógica del "Peak Human" llevada a la caricatura.
- ¿Que Sakamoto puede detener un auto en movimiento con una patada? Claro, es que antes era un asesino legendario.
- ¿Que Nagumo puede cambiar de disfraz en un segundo y adoptar personalidades perfectas? Puro entrenamiento, amigo.
- ¿Que Lu, una chica de instituto, puede plantar cara a sicarios profesionales? ¡Tiene mucho talento!
La única excepción es Shin, que literalmente puede leer mentes. Pero su poder es tratado como una anomalía tan única y extraña que, irónicamente, termina reforzando la regla: en este mundo, todo es "humano, pero potenciado". La serie nunca se para a explicar (hasta ahora) el origen de su fuerza sobrehumana con cosmos o ki. Simplemente es así.
Y funciona porque el tono lo es todo. La comedia constante y el diseño de personajes carismáticos actúan como un lubricante para nuestra incredulidad. Cuando ves a Sakamoto usando una guía de teléfonos como shuriken, no piensas "¡eso es imposible!", piensas "¡jajaja, este tipo es un genio!". La exageración es tan evidente que se convierte en la gracia, solo hay que dejar de sobrepensarlo.
John Wick: El Realismo Estilizado (o "Las Reglas del Juego")
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| John advirtiéndonos del peligro |
John Wick también pide una suspensión de la incredulidad bestial. Un hombre recibe una paliza, cae por un edificio y sigue peleando como si nada. La diferencia clave es la estética.
El mundo de John Wick es estilizado, sí, pero se siente consistente y con reglas internas. La Sociedad de asesinos, las monedas de oro, el Continental... todo está diseñado para dar la ilusión de un ecosistema criminal creíble dentro de su propia lógica. La violencia es coreografiada con una precisión que raya en lo balético, lo que hace que aceptemos que Wick pueda eliminar a tres docenas de hombres. No es que sea un superhumano; es que es John Wick, una fuerza de la naturaleza dentro de las reglas de su mundo.
La suspensión de la incredulidad aquí no se basa en el absurdo, sino en la coolness y la coherencia interna. Nos lo creemos porque es tan genial y está tan bien ejecutado que queremos creérnoslo.
Spy x Family: La Comedia del Engaño
Spy x Family es el caso opuesto a Sakamoto Days. Su premisa es igual de descabellada: un espía que forma una familia falsa con una asesina y una niña telepática. Pero en lugar de exagerar las habilidades físicas, exagera las situaciones cómicas derivadas del engaño.
La suspensión de la incredulidad aquí no recae en que Loid pueda pelear (que puede, pero no es el foco), sino en que tres personas con secretos tan enormes puedan vivir juntas sin descubrirse. La obra te pide que aceptes esa premisa para explorar la comedia de enredos y, en el fondo, el corazón de la historia: la formación de una familia genuina a partir de una mentira.
Es menos sobre "¿cómo hace eso?" y más sobre "¿cómo van a salir de este lío?".
Conclusión: Cada Uno a Su Estilo
Al final, Sakamoto Days, John Wick y Spy x Family son maestros en manejar la suspensión de la incredulidad, pero cada uno apela a una emoción distinta:
- John Wick apela a nuestro sentido del estilo y la coolness. La aceptamos porque es visceralmente satisfactorio.
- Spy x Family apela a nuestro corazón y nuestro sentido del humor. La aceptamos porque nos importan los personajes y sus enredos nos divierten.
- Sakamoto Days apela directamente a nuestro sentido del absurdo y la diversión pura. La aceptamos porque la exageración es el chiste en sí mismo.
Así que la próxima vez que veas a un hombre obeso esquivar balas con la agilidad de una gacela, no te cuestiones la física. Simplemente relájate, suspende tu incredulidad y disfruta de los gloriosos y absurdos días de Sakamoto.
¿Y tú? ¿Qué otras obras crees que manejen bien o mal este concepto que no sea Mi amiga Nokotan es un ciervo?



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